Chile habanero
CHILE pequeño, regordete, de unos cuatro centímetros de largo y tres de ancho, de color amarillo o verde amarillento que pasa a naranja una vez bien madurado y de un extraordinario picor inigualado por ningún otro.
Típico de la comida YUCATECA.
Lo más destacado de este CHILE es su picor. Pica una barbaridad. El único CHILE que le hace sombra en estos menesteres es el CHILE MANZANO. Ambos tienen un aspecto muy parecido y ambos pican más de lo que un paladar normal puede aguantar.
Existen, no obstante, diferencias. El MANZANO pica “de entrada y salida”, en el plato y en el baño. El HABANERO es más “noble” y sólo pica cuando se come. Desde el punto de vista del sabor, el HABANERO lo tiene, indefinible y característico, que lo hace agradable si se es posible llegar a él detrás de la barrera de picor. Al MANZANO no se lo he podido encontrar.
Fuera de YUCATÁN o en restaurantes donde es razonable pensar que coman turistas y otros seres delicados, el CHILE HABANERO se sirve cortado en laminillas infinitesimales. Tres o cuatro a lo sumo. Sigue picando una barbaridad, pero así presentado es posible cortarlo en porciones minúsculas, meterlo en los TACOS o mezclarlo con la TAMPIQUEÑA y disfrutar de su sabor.
El CHILE HABANERO es también el CHILE de las salsas más picantes. Los GRINGOS que gustan de estas cosas reconocen perfectamente el nombre HABANERO y lo utilizan en todos los preparados donde el picor de su salsa Tabasco no es suficiente.
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