Depósito de agua.
En todo Méjico, en todas partes, allá donde las casas cuentan con agua corriente, cuentan también con un TINACO”. Como parece natural, estos artefactos no tienen un propósito estético. Se trata de una necesidad derivada de la irregularidad general del servicio de suministro. El agua cae unos días sí y otros no, a unos horas sí y a otras tal vez. Nada es seguro.
Los TINACO”S normales y corrientes se colocan en la parte más alta de la casa. No habría razón para hacerlo de otro modo y tener que recurrir a bombas y otros gastos. Sólo que el vecino sea un tipo realmente pudiente podemos encontrar una combinación de TINACO” aéreo y aljibe. De hecho, creo que los aljibes no son considerados TINACO”S. En cualquier caso, tampoco nadie los llamará aljibes, porque nadie conoce esta palabra.
Pero a lo que íbamos. Los TINACO”S son ubicuos. Nadie se gasta dinero en cubrirlos o disimularlos. Están a la vista de todos. Las casas tienen paredes, puertas, ventanas y un TINACO”. Así deberían pintar los niños mejicanos sus caricaturas de una casa.
Los TINACO”S más antiguos son de fibra de cemento; los típicos cubos de bordes redondeados o los aún más siniestros cilindros acostados en los que destaca una chepa donde está la tapadera del tanque. Los más modernos son negros con forma de enorme tintero cilíndrico y fabricados en algún tipo de material plástico liviano y resistente.
La verdad es que ninguno de los dos tipos podría calificar como elemento con valores estéticos en un certamen de decoración.
Bañera.
Las TINAS son poco comunes en los cuartos de baño mejicanos. Es posible encontrarlos en la práctica totalidad de las habitaciones de hotel y hay gente que las ha puesto en su casa por la misma razón que hay gente que pone bidés en España, por darle un toque de clase y distinción a esa habitación, a pesar de que saben que no lo van a usar nunca.
En Méjico la gente prefiere ducharse o DARSE UN REGADERAZO todos los días. Para esto no es necesario instalar un monstruo que quita espacio y hay que limpiar. Basta con un espacio de menos de un metro cuadrado, con muro de obra por algún lado y el resto acristalado. Menos espacio, más práctico, más fácil de usar y menos despilfarro de agua.
Quizás por lo anterior, cuando se encuentra una TINA en un hogar mejicano, no encontramos la bañera clásica, sino uno de esos engendros motorizados que se han venido en llamar “Jacuzzi” o, mucho más propiamente para no hacerle publicidad a nadie, “tina de hidromasaje”. El mejicano que se atreve a poner una TINA de estas en su casa no trata de justificarlo con necesidades sanitarias, sino que claramente lo hace como mecanismo de OSTENTACIÓN o de simple deseo epicúreo por el lujo y la relajación privada. Al fin y al cabo, a estas TINAS se acude armado de geles, sales y espumas, no de jabones o champúes, y la compañía es necesaria para mantener los niveles correctos de agua sin excederse en el consumo.
Anuncio en la radio o la televisión.
“Regresamos después de los comerciales”.
Figurada y familiarmente, CONVIVIO en el que se espera BEBER.
En Méjico, agarrar una cogorza monumental en una fiesta o reunión cualquiera es señal de pasarlo bien y estar bien integrado.
Los CONVIVIOS son excelentes oportunidades para BEBER de gorra y hacer nuevos amigos. Por eso, casi siempre, acaban con la población asistente en perfecto estado de sopor etílico.
Ver BEBIDAS ALCOHÓLICAS.
Granero, almacén de grano.
Espacio cubierto con palmas y sin paredes laterales.
Ver JACAL.